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Seguramente en esta época muchas veces has sufrido de ansiedad, y confundes la sensación de hambre con un fuerte deseo de comer. Ojo que no es lo mismo…

La ansiedad se manifiesta y pensamos que se “sacia” con la acción de comer, pero hay que saber diferenciarla con respecto al hambre, que es cuando nuestro estómago se siente vacío y nos cruje.

Una de las bases fundamentales de poner en práctica la alimentación consciente es preguntarnos qué tipo de hambre tenemos y la intensidad de ella. Esto nos ayudará a responder ante la necesidad entregándole a nuestro cuerpo lo que realmente necesita y en las cantidades adecuadas.

¿Sabías qué existen 9 tipos de hambre? 😲 Pues, hoy te las presentamos. Esto te ayudará a ser conscientes y a controlar tus impulsos al momento de comer.

¡Pues, vamos a conocerlas!

💥 Hambre visual:  Cuando el aspecto de un alimento, ya sea a través de una imagen o publicidad, despierta fuertemente el deseo de comer. En estos casos, cuando despierta el hambre visual, una buena manera de saciarla es observando la imagen con atención y distinguir realmente que este deseo fue creado por un estímulo y que no viene desde una real necesidad de “comer”, si no desde un sentido. 

💥 Hambre auditiva: Se manifiesta ante alimentos crujientes, como unas galletas, unas papas fritas, apio, almendras, etc. No se despertaría el mismo deseo si estos alimentos crujientes estuviesen blandos, ¿Verdad?

💥 Hambre olfativa: Todos somos muy sensibles al olfato, ya que al sentir algún olor lo asociamos directamente a una sensación, deseo, recuerdo, experiencia, etc. 

💥 Hambre bucal: Deseo de la boca de experimentar una sensación que recordamos como placentera. Generalmente este tipo de hambre se sacia con uno o un par de bocados.

💥 Hambre estomacal: Es la sensación de hambre más certera, pero muchas veces “guiada” por nuestros hábitos de alimentación personales. El horario y los tiempos de comida son uno de los factores condicionantes más comunes. Si nos saltamos una comida, modificamos el horario o incluso el tiempo que nos demoramos en comer. Se puede alterar nuestra sensación de saciedad. Si sientes crujir tu estómago pero has comido hace poco, toma agua para comprobar que la sensación no corresponde a una falta de hidratación.

💥 Hambre celular: Algunas veces se manifiesta antojándonos de alimentos raros y poco usuales que sin saberlo tendrán lo que a nivel celular nos está faltando. Muchas veces pueden ser alimentos frescos ricos en agua o alimentos altos en hierro entre otros. Esta sería el hambre menos perjudicial ya que estaríamos respondiendo ante una necesidad corporal, una buena forma de mantenerla en control es llevando una dieta equilibrada y preocupándonos de la hidratación.

💥 Hambre social: Ver a gente comer, nos incita a hacerlo. Eventos de trabajo, comidas familiares, reuniones con los amigos, donde por más que tengamos todas nuestras hambres estables y controladas, el entorno nos condiciona a comer. En estos casos la mejor estrategia es reducir las cantidades a ingerir y comer lento.

💥 Hambre del corazón: Sensación inmediata de satisfacción al comer algún alimento para tapar alguna pena o angustia del corazón. Es totalmente cierto que la comida genera una sensación de bienestar y seguridad. Desde el primer día que nacimos nos contuvieron con comida y un abrazo acogedor; hace sentir mejor, es real. El asunto es que si estamos tapando un malestar o incomodidad emocional con comida, no estaremos solucionando ningún problema. Es más, estaremos creando uno nuevo.

💥 Hambre mental: Hace referencia la categorización que tenemos de los alimentos agrupados en “alimentos buenos” y “alimentos malos”. Muchas veces cuando mantenemos forzado el pensamiento bajo esta creencia, dejamos de disfrutar y comenzamos a comer bajo estos parámetros, sin gozar de comer. La alimentación saludable no se vive con esfuerzo, si no con consciencia, por eso es recomendable observar estas creencias y erradicarlas.

Una alimentación consciente y equilibrada es llevada a cabo cuando atendemos y escuchamos a nuestro propio cuerpo. La clave está en llevar un equilibrio mente-cuerpo, pudiendo responder a nuestras necesidades de forma habitual y satisfacciones de manera ocasional, manteniendo el control de nuestra alimentación porque queremos lo mejor para nuestro cuerpo, que será el hogar en donde viviremos hasta el último día de nuestras vidas. Cuidémoslo y vivamos en armonía y bienestar con una alimentación y estilo de vida consciente, que nutra y nos llene el corazón.

Fuente:  https://www.mermoz.cl/2018/08/05/alimentacion-consciente-y-tipos-de-hambre/